Insumos28 de septiembre de 20269 min de lectura

Recepción y Almacenamiento de Insumos en tu Heladería: Qué Revisar Cuando Llega el Pedido

Manos con guantes desechables acomodan una bolsa cerrada de base en polvo en un anaquel de acero, junto a cajas de cartón y botellas de topping, en la bodega de una heladería

El repartidor llega a media tarde, justo cuando hay fila en el mostrador. Alguien firma la remisión sin abrir las cajas y las bolsas de base se quedan junto a la puerta mientras termina de atender. Una hora después, otra persona las guarda donde encuentra lugar.

Mucho de lo que termina en la basura porque caducó, se humedeció o llegó aplastado se decide en esos minutos. Aquí va qué revisar cuando llega un pedido, qué hacer con lo que no pasa la revisión y cómo guardar cada insumo para que llegue bien a la máquina.

Prepara el lugar antes de que llegue el pedido

La recepción sale mejor cuando no se improvisa. Antes de que llegue el repartidor, ten a la mano lo que pediste, ya sea la orden de compra, el mensaje o la cotización. Sin eso no hay contra qué comparar la remisión.

Haz espacio en el refrigerador, el congelador y los anaqueles. Pasa al frente lo que ya tenías, para que lo nuevo quede atrás y se use después. Si no hay lugar, lo nuevo termina encima de lo viejo o en el piso.

Decide quién recibe. Conviene que sea siempre la misma persona o dos personas del equipo que sepan hacerlo, y no quien esté más libre en ese momento. Si puedes, pídele a tu proveedor que entregue fuera de tus horas de más venta.

Qué revisar en cada entrega

La NOM-251-SSA1-2009, que regula las prácticas de higiene en el proceso de alimentos, trae una tabla con criterios para aceptar o rechazar materias primas. Te sirve de guía para lo que llega a tu heladería. Esto es lo que conviene revisar por tipo de insumo:

Insumo Qué revisar Cuándo rechazarlo
Base líquida y otros refrigerados Temperatura al llegar, empaque sellado y fecha de caducidad Si llega a más de 4 °C, con el empaque inflado o abierto
Base en polvo Bolsa completa, cerrada y seca Si la bolsa está rota o húmeda, o si el polvo trae grumos duros
Congelados, como fruta o helado duro Que el producto esté firme y sin escarcha acumulada Si se ve que se descongeló, aunque ahora esté congelado otra vez
Conos y galletas Cajas secas y sin aplastar, piezas enteras y con su color de siempre Si hay humedad, moho o una coloración que no es la del producto
Toppings, jarabes y coberturas Tapas selladas, frascos sin fugas y latas en buen estado Si una lata viene abombada, oxidada, con fuga o abollada en la costura
Vasos, tapas y cucharas Paquetes cerrados, limpios y secos Si el empaque está abierto, mojado o sucio

Para los refrigerados, la norma pide aceptarlos a 4 °C o menos, y los congelados sin signos de descongelación. Ten un termómetro para alimentos en el área de recepción y úsalo en cada entrega de refrigerados. Mide antes de firmar, porque después ya no hay forma de saber si el producto llegó así o se calentó en tu local. Ya revisado, guarda primero lo congelado y lo refrigerado, y deja lo seco al final.

Además del estado de cada producto, revisa tres cosas contra la remisión:

  • Cantidades. Cuenta cajas y bolsas antes de firmar, no después.
  • Fechas de caducidad. Lo que ya venció no se recibe. Si un lote viene con muy poca vida, pregúntale a tu proveedor antes de aceptarlo, sobre todo si no lo vas a gastar a tiempo.
  • La etiqueta. Si el producto cambió de presentación o de fabricante, compara su lista de ingredientes con la anterior. Un cambio así puede mover tu tabla de alérgenos.

Qué hacer con lo que no pasa la revisión

La NOM-251 lo dice claro: lo que trae alguna de estas fallas no se acepta, y lo que de plano no sirve se saca del área. En la práctica, eso se ve así:

  1. Anótalo en la remisión antes de firmar. Qué producto, cuántas piezas y qué tenía.
  2. Toma una foto del empaque, de la fecha o del termómetro.
  3. Apártalo si se queda en tu local mientras se resuelve. Ponle una nota que diga “No usar” y déjalo lejos de lo que sí está en uso.
  4. Avísale a tu proveedor ese mismo día con la foto y la remisión.

Cada proveedor maneja los cambios y devoluciones a su manera. Pregúntale cómo lo hace antes de que te toque un problema, para no descubrirlo con el repartidor esperando.

Dónde y cómo guardar cada cosa

Revisar bien no sirve de mucho si después el insumo se queda en el lugar equivocado. Estas son las reglas que conviene aplicar en cualquier heladería, grande o chica.

Nada en el piso. La norma pide colocar las materias primas en mesas, tarimas, anaqueles o cualquier superficie limpia que evite su contaminación. Una caja de conos en el piso absorbe la humedad del trapeador y queda a la mano de cualquier plaga.

El refrigerador, a su temperatura. La NOM-251 indica que los equipos de refrigeración se mantienen a una temperatura máxima de 7 °C. Ojo: el 4 °C es para recibir el producto y el 7 °C es el tope del refrigerador. Para la base líquida, sigue además lo que diga su etiqueta. Deja un termómetro adentro y revísalo al abrir y al cerrar el local. No lo llenes hasta el tope: el aire frío necesita circular entre los productos.

Lo seco, fresco y cerrado. La base en polvo, los conos, las galletas y los empaques van en un lugar seco, lejos del sol y de las fuentes de calor. Mantenlos en su empaque cerrado o en un recipiente con tapa. Los conos que se quedan abiertos se ablandan con la humedad del ambiente.

Los químicos, aparte. Detergentes, sanitizantes y cualquier producto de limpieza van en un lugar aparte y delimitado, lejos de donde guardas o preparas alimentos. La repisa de abajo del anaquel donde está la base en polvo no cuenta como lugar aparte.

Todo identificado. Rotula cada cosa y acomódala para que salga primero lo que entró primero, lo que se conoce como PEPS. Con alimentos, mejor ordena por fecha de caducidad, como explicamos en la guía para controlar el inventario y reducir la merma. Lo que vence antes va adelante.

Lo que ya abriste. Una bolsa de base en polvo a medias o un frasco de topping abierto se cierra bien y se etiqueta con la fecha en que se abrió. Cuánto dura abierto lo dice el fabricante, en la etiqueta o en la ficha técnica. Si no lo encuentras, pregúntale a tu proveedor.

Los alérgenos, en su lugar. Guarda la nuez, el cacahuate y los toppings que los contienen en recipientes cerrados, donde no puedan caer sobre otros productos si se voltean.

Ojo con las plagas. Al recibir, revisa que las cajas de cartón no traigan excremento, mordidas o insectos. Si ves señales, no metas esa caja a tu bodega.

Lleva una bitácora de recepción

Una hoja sencilla junto a la puerta te ahorra muchas discusiones. Con estas columnas es suficiente:

  • Fecha y hora.
  • Proveedor y número de remisión.
  • Producto, lote y fecha de caducidad.
  • Temperatura al llegar, en el caso de los refrigerados y congelados.
  • Quién recibió.
  • Observaciones: qué se rechazó y por qué.

Junto a esa hoja, lleva otra con la temperatura del refrigerador y del congelador, al abrir y al cerrar. Si un día el refrigerador marca de más, vas a saber desde cuándo y qué productos estaban adentro.

Con la bitácora y las fotos, un reclamo al proveedor ya trae fechas y pruebas, y tu inventario cuadra con lo que de verdad entró. Si un cliente reporta un problema con un producto, además puedes ubicar el lote que usaste. Cómo atender ese caso con el cliente está en la guía para manejar quejas y recuperar clientes.

Enséñale el proceso a quien recibe

Recibir un pedido parece fácil y por eso casi nunca se enseña. Dedica unos minutos a hacerlo junto con la persona que va a recibir, con un pedido real. Muéstrale dónde está el termómetro y cómo se usa, qué revisa en cada tipo de insumo, dónde va cada cosa y qué hace si algo viene mal.

Déjale claro que puede decirle al repartidor que espere mientras revisa. Esos minutos cuestan menos que una bolsa de base que se echó a perder.

Checklist para la próxima entrega

  1. Ten a la mano lo que pediste para compararlo con la remisión.
  2. Haz espacio en refrigerador, congelador y anaqueles, y pasa al frente lo que ya tenías.
  3. Mide la temperatura de refrigerados y congelados antes de firmar.
  4. Revisa empaques, fechas y cantidades de cada producto.
  5. Anota en la remisión lo que no pasa y tómale foto.
  6. Guarda primero lo refrigerado y lo congelado, y después lo seco.
  7. Nada en el piso y los químicos en su propio lugar.
  8. Etiqueta lo que abras con la fecha de apertura.
  9. Llena la bitácora de recepción y la de temperaturas.

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